miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Deberemos ser acogedores o discriminadores?

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
3 de noviembre de 2013
Trigésimo Primer Domingo Durante el Año

Lecturas:
Sabiduría 11, 22—12,2 / Salmo 144, 1-2. 8-11. 13-14 Bendeciré al Señor siempre y en todo lugar / II Tesalonicenses 1, 11—2, 2

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   19, 1-10
    Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
    Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
    Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador». Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».
    Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Palabra del Señor.

MEDITACION
El Apóstol tiene la esperanza de que a sus hermanos «Dios los haga dignos de su llamado» (2L), esto es, que se esfuercen por ser como Él, que es «bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia» (Sal), no dejándose influir por los prejuicios para que llegue la salvación a todos (Ev), porque «Tú te compadeces de todos […] Señor que amas la vida» (1L).
Más de alguna vez he comentado que me parece llamativo que haga noticia el Papa actual por hacer o decir lo que está en línea con el Evangelio. Sin duda, ha traído un saludable aire nuevo que va más allá del catolicismo.
Hace poco tiempo una de aquellas frases estremeció muchos ambientes, al expresar: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”. Por cierto, eso es mucho más cercano a lo que diría Cristo (cf Jn 8,11), que a la actitud de muchos cristianos, incluidos, por cierto, antecesores de él y nosotros también...
Es que, por motivos que desconozco, tenemos en nuestro gen religioso la sensación de que estar en la Iglesia nos da una supuesta superioridad moral, desde la que clasificamos arbitrariamente a la gente y juzgamos al ateo, al divorciado, a la madre soltera, y al gay, obviamente…
Un paréntesis: es significativo y puede ser una extraña señal que la mayoría de esos grupos de “pecadores” tienen que ver con la sexualidad. En cambio, poco o nada nos escandalizan los atentados a la vida y la dignidad de nuestros hermanos: hambre, injusticias, desigualdad social, discriminación, etc. Cierro el paréntesis.
Podemos ver hoy que Jesús distaba mucho de esas, nuestras malas prácticas con respecto a los
demás, ya que, si bien para los de su tiempo, Zaqueo era un pecador con quien no se debía confraternizar, él no duda en alojarse en su casa.
Esa actitud compasiva y quizás qué más de lo que le escuchó decir en aquella jornada, transformó el corazón del publicano, hasta llenarlo de generosidad y justicia.
Entonces, sería bueno preguntarnos: ¿Qué tipo de opción (la acogedora de Jesús o la discriminadora de muchos) puede tocar el corazón y cambiar la vida de nuestros hermanos? ¿Cuál elegirás tú en adelante?

¡Tanto que tenemos que aprender de ti, Señor! Perdónanos, corrígenos, guíanos y haz que nuestro corazón sea más tendiente a la conversión. Así sea.

Con Paz, Amor y Alegría para aprender de la compasión y cercanía del Señor hacia los demás,

Miguel.

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