sábado, 15 de febrero de 2014

La multitud necesitada es la debilidad de Dios

15 de febrero de 2014
Sábado de la Quinta Semana Durante el Año

Lecturas:
I Reyes 12, 26-32; 13, 34 / Salmo 105, 6-7. 19-22 Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos   8, 1-10
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos.»
Los discípulos le preguntaron: «¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?»
El les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes?»
Ellos respondieron: «Siete.»
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
Palabra del Señor.

MEDITACION

La multitud necesitada es la debilidad de Dios. Lo demostró cuando su pueblo era esclavo en Egipto y lo liberó. Y siguió socorriéndolo muchas veces más.
La constante en cada una de sus intervenciones es que no actúa solo: Él se vale de nuestras capacidades, talentos y recursos.
Por eso en aquel episodio épico recurrió a Moisés, Aarón y Miriam. Y en el evangelio de hoy Jesús les pide a sus discípulos lo que tengan para comenzar a compartir.
Es que la única forma para que valoremos lo que obtenemos es que nos cueste algo. Somos así.
Pero, además, en otra muestra de su ternura por nosotros, el Señor quiere ayudarnos a mejorar nuestra autoestima haciéndonos sentir útiles.

Por las ocasiones en que hemos negado nuestro aporte a la liberación de nuestro pueblo, perdón Señor; para que estemos disponibles cuando nos requieras, te rogamos Señor; por las ocasiones en que interviniste con amor, gracias, Señor.

Buscando ser sal y luz para un mundo que necesita la Paz, el Amor y la Alegría del Señor,

Miguel.

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