17 de febrero de 2014
Lunes de la Sexta Semana Durante el Año
Lecturas:
Santiago 1, 1-11
/ Salmo 118, 67-68. 71-72.
75-76 Que llegue hasta mí tu compasión,
Señor, y viviré
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
8,
11-13
En aquel tiempo, llegaron los fariseos, que
comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del
cielo. Jesús, suspirando profundamente, dijo: «¿Por qué esta generación pide un
signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo.»
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la
otra orilla.
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Qué
significa “pedir un signo”?
Significa
pedir una prueba, en este caso a Jesús, de que lo que realiza está respaldado
por Dios.
Pero
él no se las dará por dos motivos:
En
primer lugar, porque honestamente no les interesa; sólo buscan una excusa para
ver si lo atrapan en algo que les sirva para desprestigiarlo.
En
segundo, y mucho más importante: los signos que realice serán los que
corresponda, en el momento que sea pertinente como efecto de su acción que
manifiesta el amor misericordioso de Dios.
¿No
nos ocurrirá a nosotros también que pedimos signos para, supuestamente,
fortalecer nuestra fe y no vemos los signos contantes de la compasión del Padre
Dios, el mayor de los cuales es el actuar de su Hijo y el de todos quienes
viven como hijos suyos?
Que
estemos más tiempo entre los que son signo de tu amor, que entre los que te los
piden, Señor. Así sea.
Intentando vivir
de acuerdo a los Mandamientos de Paz, Amor y Alegría que construyen el Reino,
Miguel.


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