27 de mayo de 2014
Martes de la Sexta Semana de Pascua
Lecturas:
Hechos 16, 22-34 / Salmo 137, 1-3. 7-8 Señor, tu derecha me salva
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de
ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?" Pero al decirles esto, ustedes
se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me
vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se
lo enviaré.
Y cuando él venga, probará al mundo dónde
está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
El pecado está en no haber creído en mí. La
justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. Y el juicio, en
que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
El pecado tiene muy poco que ver con lo que
sucede entre las sábanas, como algunos que parecen tener traumas o prejuicios
enfermos al respecto, han intentado hacernos creer.
A casi cualquiera que se le pregunte, por
ejemplo, dirá que el pecado original de Adán y Eva tuvo relación con el sexo.
Pero la Biblia ni lo menciona. Además que, como dijo un humorista, ya no tiene
nada de original. Su pecado fue desobedecer.
Hoy Jesús dice que el pecado es no creer en
él. Teniendo presente que, en las escrituras, creer es seguir las enseñanzas.
Y sus enseñanzas se resumen en una: amar.
Cada vez más y mejor, en la medida de las posibilidades de cada quien.
El “castigo” por no “cumplir” este mandamiento
es la infelicidad.
Es decir, pecar, entonces, tiene más que ver
con alejarte del gozo de llegar a ser lo que el Padre soñó para ti cuando te
creó, más que con realizar acciones que, supuestamente, le ofenderían. Como si
al Dios Todopoderoso pudiese afectarlo alguna acción de estas pequeñas criatura
que somos los humanos
Que no cometamos el tremendo error –también
llamado pecado- de dejarnos llevar por lo que el instinto egoísta o la sociedad
individualista nos inspiran, sino que, al contrario, te permitamos ser nuestro
guía, Señor, en los caminos del amor.
Así sea.
Esperando con Paz,
Amor y Alegría ser inundados por el Espíritu de la Verdad,
Miguel.

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