jueves, 5 de junio de 2014

Un camino de paz, amor y alegría

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
8 de junio de 2014
Pentecostés

Lecturas:
Hechos 2, 1-11 / Salmo 103, 1. 24. 29-31. 34 Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. / I Corintios 12, 3-7. 12-13

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   20, 19-23
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
La unidad, estar «todos reunidos en el mismo lugar» (1L), es la situación ideal que busca el Resucitado para soplar la vida nueva sobre los discípulos (Ev), porque «si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra» (Sal), y eso lo hace para que quienes creen sirvan a los demás con las capacidades que él les da, ya que «en cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común» (2L).
El nombre del blog donde publico estas meditaciones basadas en el evangelio y desde el que se envían estos correos nació de ver que alguien firmaba sus correos con el viejo saludo hippie “paz y amor”, entonces, sentí que ambos conceptos estaban muy relacionados con la buena noticia de Jesús, pero le hacía falta uno que para mí es esencial, por eso le agregué la palabra “alegría”.
Pero, además, eso tenía en cuenta mi trayectoria espiritual personal. Llegó un momento en que, después de haber pasado por altos y bajos en mi fe, logré un estado de paz permanente por saberme acogido por el Padre Dios, eso hizo que sintiera la necesidad de buscar responderle con lo que entendía que era la forma que él señalaba: con amor por los demás; y, en la medida que lo he logrado, me he llenado de alegría.
En una meditación, pasado el tiempo, me llegó al corazón la imagen de que la paz es el regalo del
Padre creador, como en el Paraíso, antes del pecado. Por su lado, el amor es el estandarte del Hijo Redentor, quien nos amó hasta el fin (Jn 13,1), hasta el último aliento y la última gota de agua y sangre (Jn 19,34). Y, por último, pero no menos importante, donde actúa el Espíritu Santo explota la alegría (cf Lc 1,41; 10,21).
Posteriormente, me di cuenta que, según Pablo, justamente entre los primeros frutos del Espíritu Santo están estos tres (Gal 5,22). Y después me encontré este evangelio, en el que se ve al Maestro primero ofreciendo su paz y luego enseñando los signos de que su amor no tiene límites, lo cual llena de alegría a los discípulos. Todo lo anterior, enmarcado en la recepción de su Espíritu, junto con el encargo de anunciar el perdón que ofrece generosamente el Padre, lo que es, precisamente, la fuente más importante de nuestra paz… Y, así, vuelve a girar el círculo virtuoso.
En suma, como intento ser seguidor de Jesús, no creo en coincidencias, sino que, en este caso, han sido Dios-cidencias las que me han guiado en todo este recorrido que he narrado, para recibir estos regalos que hoy comparto contigo.

Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra, renovando nuestras prácticas para que las orientemos hacia el servicio del Reino de la Paz, el Amor y la Alegría. Así sea.

Recibiendo el Espíritu de la Paz, el Amor y la Alegría, para manifestarlo en bien común,

Miguel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dios es Amor, Una, Dos y Tres veces

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR Meditación sobre el Evangelio del próximo Domingo 31 de Mayo de 2026                              ...