5 de julio de 2014
Sábado de la Décimotercera Semana
Durante el Año
Lecturas:
Amós 9, 11-15
/ Salmo 84, 9. 11-14
El Señor promete la paz para su pueblo
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 14-17
Se acercaron los discípulos de Juan y
le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los
fariseos?»
Jesús les respondió: «¿Acaso los
amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?
Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
Nadie usa un pedazo de género nuevo
para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la
rotura se hace más grande.
Tampoco se pone vino nuevo en odres
viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden.
¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Siempre me ha llamado la atención
cuando en las liturgias católicas se habla de “una santa alegría”.
El concepto
implica que habría otra que no sería adecuada…
Eso refuerza una imagen que tiene esta
Iglesia: quienes participan en ella siempre están tristes o preocupados, jamás
gozosos. Ni aún en las fiestas mayores, aquellas que le dan sentido y que, por
lo tanto, en su nomenclatura se “celebran”.
Algo de eso les pasaba a los
contemporáneos de Jesús: «¿Por
qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?».
Pero él cree que están en tiempos alegres: Dios (“el esposo”) está actuando en
medio de ellos, ¿cómo podrían dar muestras de pesar (el ayuno)?
Que no nos suceda algo semejante y
sepamos valorar, alegrarnos y demostrar esa alegría, al sabernos impulsados por
el Señor por los camino de la vida, la esperanza y la fraternidad.
Que pongamos el vino nuevo de la
alegría en los nuevos odres de la vida del Reino, Señor. Hoy y siempre. Así
sea.
Con Paz, Amor y
Alegría por reconocer e intentar transmitir con la vida que Jesús es el Hijo
del Dios de la Vida,
Miguel


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