27 de agosto de 2013
Martes de la Vigésimo Primera Semana Durante
el Año
Lecturas:
I Tesalonicenses 2, 1-8
/ Salmo 138, 1-6 ¡Señor, Tú me sondeas y me conoces!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
23, 23-26
Jesús habló diciendo:
¡Ay
de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta,
del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la
misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay
de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el
plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo
ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por
fuera.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Hay
quienes llaman a esta sección del evangelio de Mateo, que comenzó ayer, como
las maldiciones o las “malaventuranzas” (por contraposición a las
bienaventuranzas del capítulo 5) contra los fariseos.
Yo
prefiero creer que los “ayes” son lamentaciones, espinas dolorosas para su
espíritu sensible, que se duele de ver la dureza de sus corazones, hechos para
amar y que no saben responder a las bendiciones y el amor que históricamente
les mostró su Padre.
Hoy
y siempre es necesario revisar la propia vida, con su actuar y sus decisiones,
frente al desafío que se nos hace de tener «la
audacia necesaria» (1L) para amar y servir a todos los demás
como Jesús espera.
En
esa situación, ¿habrá motivos para que también pueda decirnos con tristeza a
nosotros «¡Ay de ustedes!»?
Señor,
tú que nos sondeas y nos conoces, y todos nuestros pasos te son familiares (cf
Sal), sabes muy bien que no siempre hemos estado a la altura de tu mandamiento
de amor. Perdón, Señor.
Tratando de
entrar por la puerta estrecha que conduce a la secreta Paz, Amor y Alegría del
Reino,
Miguel.

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