25 de noviembre de 2013
Lunes de la Trigésimo Cuarta Semana Durante
el Año
Lecturas:
Daniel 1,
1-6.8-20 / Salmo Dn 3, 52-56 ¡Alabado y exaltado eternamente!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
21, 1-4
Levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el
tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía
dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha
dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que
les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Qué
hay en tu corazón cuando haces una donación?
¿Sincera
intención de ayudar o un secreto interés en ser reconocido/a y agradecido/a?
Es
importante tenerlo claro, porque Jesús valora más la razón que mueve nuestras
acciones que el
contenido de éstas.
Tal
como su Padre, porque según nos enseña Pablo: «Que cada uno dé conforme a lo
que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama
al que da con alegría» (2 Co 9,7).
Por
cierto, eso no significa no dar nada si “no se siente” (lo que sería una excusa
muy barata), sino aprender a sentir alegría en la generosidad, lo que, como
todo aprendizaje, se hace en la práctica, no en la teoría.
Que
demos generosamente dinero, tiempo y sentimientos, llenos de la alegría de
sabernos receptores de toda tu generosidad, Señor. Así sea.
Con el corazón lleno
de Paz, Amor y Alegría porque Cristo reina en él,
Miguel.


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