jueves, 28 de noviembre de 2013

En tiempos de desesperanza, sembrar esperanza

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
1 de diciembre de 2013
Primer Domingo de Adviento

Lecturas:
Isaías 2, 1-5 / Salmo 121, 1-2. 4-9 Vamos con alegría a la Casa del Señor / Romanos 13, 11-14

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   24, 37-44
En aquél tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Con el lenguaje apocalíptico propio de la Biblia, nos llega esta advertencia: «Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor» (Ev), pero lejos de que esto deba intimidarnos, debe producir en nosotros anhelo de que ocurra, porque ese “día”«Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra» (1L), porque ya no serán necesarias las armas. En preparación de eso, «vistámonos con la armadura de la luz» (2L) para dar el combate de la fraternidad que nos haga cantar y repetir: «Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”» (Sal).
En periodos eleccionarios como los que aún vivimos, no falta quien hace la gran reflexión: “no importa quién gane, yo tendré que trabajar igual”.
¿Qué hay tras esa conclusión evidentemente absurda? ¿O es que alguien realmente cree que alguna autoridad va a decretar algo así como vacaciones permanentes financiadas por el Estado?
Por otro lado, la abstención y múltiples discursos que hemos escuchado en este período, sumado a lo anterior, señalan que algo está pasando.
A mi modo de ver, son síntomas que muestran que estamos en una época de crisis de confianzas y de frustración, tal vez debido a un alza en las expectativas.
Ese puede ser nuestro desafío, como cristianos –gente de esperanza- hoy, cuando comienza Adviento –el tiempo de la esperanza-: cómo alimentar de ánimo, de ganas y de alegría la vida de nuestros hermanos ante este clima tan negativo.
Para enfrentar lo primero, si tu vocación es la política (social, vecinal, sindical, etc.), debes buscar la
forma en que tu estilo de relacionarte con los demás refleje de tal manera un espíritu de servicio como el de Jesús, que vaya reparando, poco a poco, en tu ámbito de influencia, tanto desánimo y frustración ambiental.
Para todo lo demás y para todos los demás, cualquiera que sea nuestro trabajo y cualquiera que sea el lugar donde vivamos, debiésemos sentirnos llamados a imitar lo más que nos sea posible a nuestro modelo y Maestro, Jesús, aplicando en cada situación que se nos presente, como él, una compasión que no se queda en palabras, sino que se traduzca en gestos concretos: cercanía, escucha, comprensión para todo aquel o aquella que pasa por momentos difíciles, que siempre son muchos y están cerca nuestro.
Así se siembra esperanza; así puede cosecharse una sociedad más esperanzada.

Señor: Que podamos vivir este Adviento como alimentación para nuestra esperanza y fortalecimiento de nuestro espíritu de ayudar a hacer crecer la esperanza en nuestro mundo. Así sea.

Con un espíritu prevenido para acoger el Reino de Paz, Amor y Alegría que anuncia el Señor,

Miguel.

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