28 de noviembre de 2013
Jueves de la Trigésimo Cuarta Semana Durante
el Año
Lecturas:
Daniel 6,
12-28 / Salmo Dn 3, 68-74 ¡Alábenlo
y glorifíquenlo eternamente!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
21, 20-28
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:
Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina
está próxima. Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que
estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no
vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está
escrito deberá cumplirse.
¡Ay
de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será
grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y
Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos
llegue a su cumplimiento.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra,
los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de
las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo,
porque los astros se conmoverán.
Entonces
se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza,
porque está por llegarles la liberación.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Todos
somos esclavos de algo o de alguien.
A
veces en el sentido literal: del alcohol, del tabaco, de las drogas ilegales…;
también de programas de televisión o de los dispositivos de las nuevas
tecnologías que obstaculizan la comunicación con la persona que tenemos más
cerca por la ilusión de estar contactados virtualmente con muchos…
En
otras ocasiones, las amarras son más figuradas, porque están disfrazadas de
acciones presuntamente buenas, entonces cuesta reconocerse amarrados a ellas:
es bueno y necesario trabajar, por ejemplo, pero es dañino ser trabajólico/a,
de tal manera que “no se trabaja para vivir, sino que se vive para trabajar”;
es bello amar a los hijos, pero es una desviación de ese cariño el pretender
darles todo lo que quieran, porque eso les impide aprender que en la vida
también hay frustraciones y es necesario saber superarlas; está en nuestra
naturaleza el buscar complementarnos con otra persona e intentar un proyecto
juntos, pero a veces, por temor al fracaso, no se acepta que se está en un tipo
de relación, por la violencia física o síquica, más bien dañina.
En
fin, también podemos ser esclavos de lo que los demás puedan pensar de
nosotros, de las costumbres sociales y tanto más.
También
como colectivo social, vivimos sometidos a instituciones y estructuras que pretenden
imponerse, distorsionando el proyecto comunitario y fraterno del Reino que vino
a predicar Jesús, obligándonos a ver en el otro un competidor y no un hermano.
Hoy,
se nos hace un anuncio al respecto: «tengan ánimo y levanten la cabeza,
porque está por llegarles la liberación». Es decir, no te
dejes llevar, ten ánimo, en ti hay fuerza y capacidad; levanta tu cabeza y mira
más allá de lo que vives y descubrirás la salida.
Sé valiente, da los pasos para ser libre e
intenta ser feliz. Para eso fuiste creado/a.
Despeja
nuestra mirada, Señor, para que sepamos descubrir y después actuar contra las
múltiples esclavitudes que no nos permiten una vida plena como la que quieres
para nosotros. Así sea.
Con el corazón
lleno de Paz, Amor y Alegría porque Cristo reina en él,
Miguel.

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