1 de noviembre de 2013
Solemnidad de TODOS LOS SANTOS
Lecturas:
Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
/ Salmo 23, 1-6 ¡Benditos los que buscan al Señor! / I Juan 3, 1-3
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
4, 25—5, 12
Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la
Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de Transjordania.
Al
ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se
acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el
Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de
Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a
ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los
calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran
recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los
precedieron».
Palabra del Señor.
MEDITACION
Estamos
rodeados de santos: «una enorme
muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones,
familias, pueblos y lenguas» (1L), personas que
buscan, con «alma de pobres», dejar
el Espíritu de Dios los impulse a consolar a los afligidos, saciar a
hambrientos y sedientos de justicia, ser misericordiosos, trabajar por la paz,
en suma: apropiarse del Reino para compartirlo con los demás, pese a las
persecuciones «por practicar la justicia».
No
te dejes convencer por los profetas del pesimismo, quienes sólo ven mal a su
alrededor. Tanto que se terminan auto- convenciendo que es mucho más que lo que
realmente existe.
Deja
que Dios haga puro tu corazón, para que afinando la vista puedas encontrarlos
y, así, verás a Dios. Palabra de Jesús, el Señor.
Que
veamos las maravillas que hacen bienaventurada tu Creación, Señor. Y que
hagamos nuestro aporte para ser parte de esa muchedumbre que hace el bien. Así
sea.
Reconociendo
humildemente nuestra miseria y agradeciendo con Paz, Amor y Alegría su inmensa
misericordia,
Miguel.


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