30 de noviembre de 2013
San Andrés apóstol
Lecturas:
Romanos 10,
9-18 / Salmo 18, 2-5 Resuena su
eco por toda la tierra
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
4, 18-22
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos
hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes
al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré
pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de
Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre,
arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Hoy,
en la Iglesia Católica, nos hemos acostumbrado a que los cargos de más alta
responsabilidad sean cubiertos por personas con muchos años de estudio, e,
incluso, al menos en nuestro país, por el tipo de apellidos, da la impresión
que provenientes de las familias más ricas.
Sin
embargo, los primeros discípulos –los que, según nuestra tradición, fueron los
primeros obispos- como nos recuerda el evangelio de hoy, era gente sencilla y,
probablemente debido a su oficio, poco religiosa.
Es
más: hoy Pedro no tendría ninguna posibilidad de ser elegido Papa.
Bueno,
salvo constatar el hecho, poco más podemos hacer, así que puede ser más
atingente preguntarnos si nosotros valoramos de la misma manera y le damos el
mismo trato al de oficio humilde que al de la profesión altamente reconocida.
El
tipo de persona que uno es se descubre mejor en su trato hacia los sencillos
que en el que les da a los poderosos.
Ayúdanos,
Señor a relacionarnos adecuadamente con todos, lo que significa también
privilegiar el buen trato con los más pequeños de la sociedad. Así sea.
Con el corazón
lleno de Paz, Amor y Alegría porque Cristo reina en él,
Miguel.

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