19 de noviembre de 2013
Martes de la Trigésimo Tercera Semana Durante
el Año
Lecturas:
Macabeos 6,
18-31 / Salmo 3, 2-8 ¡Levántate,
Señor, y sálvame!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
19, 1-10
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy
rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. El quería ver quién era
Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.
Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar
por allí.
Al
llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto,
porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió
con alegría.
Al
ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un
pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad
de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces
más».Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también
este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a
salvar lo que estaba perdido».
Palabra del Señor.
MEDITACION
Jesús
nos ha dicho que «el Hijo del hombre» (él mismo) «no tiene dónde reclinar la
cabeza» (Mt 8,20) y, sin embargo, «tiene sobre la tierra el
poder de perdonar los pecados» (Mt 9,6), porque es «a quien Dios, el Padre,
marcó con su sello» (Jn 6,27), pese a ello, «no vino para ser servido, sino
para servir y dar su vida» (Mt 20,28), y debido a su
entrega hasta la muerte, resucitará y «se sentará a la derecha de Dios todopoderoso»
(Lc 22,69), para, posteriormente, verificarse que «vendrá
en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno
de acuerdo con sus obras» (Mt 16,27), y, ojo que «vendrá
a la hora menos pensada» (Mt 24,44)…
Ese
mismo es el que «vino a buscar y a salvar lo que estaba
perdido».
Reconozcámonos
perdidos en la maraña de esta sociedad que exalta el individualismo, la
competencia y la indiferencia por el otro/la otra, y dejémonos salvar, dándonos
la oportunidad de cambiar la vida.
Porque
nunca dejas de buscarnos y liberarnos, gracias, Señor.
Esperando con Paz,
Amor y Alegría en el corazón el gran Día de la Liberación,
Miguel.

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