11 de noviembre de 2013
Lunes de la Trigésimo Segunda Semana Durante
el Año
Lecturas:
Sabiduría 1, 1-7
/ Salmo 138, 1-10 ¡Llévame por el camino eterno, Señor!
EVANGELIO
Jesús dijo a sus discípulos:
«Es
inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le
valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar,
antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!
Si
tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete
veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: "Me
arrepiento", perdónalo.»
Los
Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».
El
respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran
a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar",
ella les obedecería».
Palabra del Señor.
MEDITACION
Hace
unos días me encontré con un par de amigos, doy fe que ambos son cristianos y
que son muy comprometidos con su Iglesia. Lo que me trae al recuerdo esa
conversación hoy es que en el típico ejercicio de “pasar lista” a nuestras
amistades en común (todos de una comunidad cristiana), casi en cada situación,
junto con la actualización acerca de la salud y la ocupación de la persona, se
añadía un comentario sarcástico o, incluso, descalificador.
¿Naturaleza
humana?
No
sé. Pero sí tengo claro que no es, precisamente, actitud de discípulos de
Jesús.
Él
buscaba crear una gran comunidad de amor, donde, como es obvio, debe reinar la
misericordia de unos por otros, en el entendido de que todos nos equivocamos
continuamente y cometemos faltas contra los demás.
Si
no existe la capacidad de perdonar, no hay comunidad posible.
Señor,
auméntanos la fe en la capacidad de relacionarnos más humilde y cariñosamente
entre todos. Así sea.
Agradeciendo los
regalos de Dios a través del intento de vivir sirviendo con Paz, Amor y Alegría
en el corazón,
Miguel.


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