9 de noviembre de 2013
La Dedicación de la basílica de San Juan de
Letrán
Lecturas:
Ezequiel 47,
1-2. 8-9. 12 / Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9 Vengan a contemplar las obras del Señor
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
2, 13-22
Se
acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el
Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados
delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo,
junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas,
derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no
hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».
Y sus
discípulos recordaron las palabras de la Escritura:
"El celo por tu Casa me consumirá".
Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?»
Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a
levantar».
Los
judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir
este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero Él se refería al templo de su cuerpo.
Por
eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto,
y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Y
tú, ¿sabías que tu cuerpo también es un templo, como indica Jesús sobre sí
mismo?
Como diría Pablo: «¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que
habita en ustedes y que han recibido de Dios?» (1 Cor 6,19).
Gran
responsabilidad es esa, desde dos puntos de vista:
Primero:
la propia, que implica cuidar y respetar lo que haces con ese templo divino que
viaja contigo por donde vayas;
Segundo:
con los demás, ya que, si en ellos también mora el Espíritu de Dios, merecen
igual cuidado y respeto.
Señor,
tú que has hecho la maravilla de habitar en medio nuestro, permítenos crecer en
el respeto a todos y cada uno, incluidos nosotros mismos. Así sea.
Con Paz, Amor y
Alegría para aprender de la compasión y cercanía del Señor hacia los demás,
Miguel.


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