16 de diciembre de 2013
Lunes de la Tercera Semana de Adviento
Lecturas:
Números 24,
2-7. 15-17 / Salmo 24, 4-9 Muéstrame,
Señor, tus caminos
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
21, 23-27
Jesús había entrado al Templo y estaba
enseñando cuando los sumos sacerdotes y las autoridades judías fueron a su
encuentro para preguntarle: ¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te
ha autorizado?
Jesús les contestó: Yo también les voy a
hacer una pregunta, nada más. Si me la contestan, yo también les diré con qué
autoridad hago todo esto: Cuando Juan bautizaba, ¿lo había mandado Dios o era
cosa de hombres?
Ellos reflexionaron interiormente: Si
contestamos que lo había mandado dios, nos va a decir: Entonces ¿por qué no
creyeron en él? Y si le decimos: Era cosa de hombres, debemos temer al pueblo
que considera a Juan un profeta.
Y contestaron a Jesús: No lo sabemos
Entonces Jesús dijo: Yo tampoco les digo con
qué autoridad hago esto.
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Con
qué derecho, quién te autoriza a hacer el bien?
Suena
absurdo, ¿verdad?. Y, sin embargo, ese es el fondo de la crítica: está actuando
sin la “licencia” de las autoridades políticas y religiosas de su pueblo. No
pertenece a la elite, no tiene rango, no está en ninguna jerarquía… ¿Qué hace
en el lugar central de la religión enseñando?
Es
un rebelde, pero uno de un estilo conmovedoramente distinto, de hecho, dice el
Papa: “El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la
ternura” (Evangelii Gaudium N° 88): una que muestra el cariño de Dios por cada
ser humano y que se traduce en actitudes de aprecio, respeto, comprensión y
ayuda de unos por otros.
Y
eso choca con la lógica de dominación y de jerarquía de ellos. Por eso
terminarán haciéndoselo pagar, como lo hicieron con Juan.
Y
para ti, ¿Jesús tiene suficiente derecho y autoridad para guiarte?
Que
podamos vencer las trabas internas y también las que nos imponen, para seguirte
en tu revolución del amor, Señor. Así sea.
Reflejando la Paz,
el Amor y la Alegría de experimentar la cercanía de Dios,
Miguel.


No hay comentarios:
Publicar un comentario