25 de febrero de 2014
Martes de la Séptima Semana Durante el Año
Lecturas:
Santiago 4, 1-10
/ Salmo 54, 7-11. 23 Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
9, 30-37
Al salir de allí atravesaron la Galilea;
Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del
hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días
después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y
temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que
estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?.» Ellos
callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les
dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el
servidor de todos.»
Después, tomando a un niño, lo puso en medio
de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi
Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a
aquel que me ha enviado.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Existe un viejo aforismo: “El poder tiende a
corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, que proviene de Lord
Acton, un político inglés, católico además.
Eso es bastante cierto, sin embargo, otro
político, un uruguayo, presidente vigente de su país, quien se caracteriza por
vivir austeramente y desechar los privilegios y el boato propio de su cargo,
quien dijo “El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes
verdaderamente son”. Él ha revelado que es una persona sencilla, pese al poder.
Depende de los valores de la persona. ¿Cuáles
debiesen ser los nuestros?
«El
que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de
todos» y «El
que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me
recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado» son ambos
planteamientos literalmente revolucionarios.
Esto, porque dan vuelta de raíz
comportamientos no sólo reiterados mecánicamente, sino predicados objetiva y
subjetivamente por los portavoces del poder: “debes ser primero, pasando por
encima de lo que sea y de quien sea”, “los servidores son los que valen menos”,
“los niños no saben nada, por lo que nada pueden enseñarnos”…
Pero
«Dios resiste a los soberbios y da su
gracia a los humildes» (1L), así que ante la cultura dominante,
uno ya sabe de qué lado ponerse y cómo hacerlo.
Danos
el impulso para llegar a ser los últimos de la fila, Señor, y los primeros en
apoyar, ayudar y servir. Así sea.
Buscando con Paz,
Amor y Alegría entender lo que dice el Señor y ponerlo en práctica,
Miguel.
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