21 de febrero de 2014
Viernes de la Sexta Semana Durante el Año
Lecturas:
Santiago 2,
14-24 / Salmo 111, 1-6 Felices
los que temen al Señor
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
8,
34—9,1
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto
con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que
renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la
perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo
entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación
adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando
venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles".
Y les decía: "Les aseguro que algunos de
los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de
Dios ha llegado con poder".
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Cuántas veces hemos escuchado y/o dicho que
algo es “demasiado bueno para ser cierto”?. Y, sin embargo, creemos una y otra
vez en productos excepcionalmente buenos y económicos, convencidos por la
publicidad. O los que utilizan las redes sociales comprobarán que hay quienes
se ilusionan con que con sólo dar un “clic” o reenviar algo les cambiará la
vida.
Jesús dice: «El que quiera venir detrás de mí…», porque él no impone nada. Él invita,
sugiere, con tierna solicitud para ayudarnos a descubrir lo que es realmente bueno
para nosotros.
Claro, a primera vista no suena muy atractivo
eso de negarse y lo de la cruz. Pero, así como estamos viviendo, sin negarse a
nada de lo que nuestros sentidos nos piden y evitando cualquier sacrificio (o
cruz) por los demás, campean las depresiones, stress y muchas otras
enfermedades que afectan la vida plena.
Valdría la pena aceptar probar la forma de
Jesús, entonces.
Que
tengamos el valor de buscar seguir tu caminar generoso, solidario y fraterno,
Señor, para que descubramos que negarse y tomar la cruz es más suave y bello
que lo que nos hace creer el egoísmo y el individualismo imperante. Así sea.
Intentando vivir
de acuerdo a los Mandamientos de Paz, Amor y Alegría que construyen el Reino,
Miguel.

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