jueves, 20 de febrero de 2014

Si de verdad nos interesa la Palabra de Dios y queremos honestamente que ésta guíe nuestra vida…

PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
23 de febrero de 2014
Séptimo Domingo Durante el Año

Lecturas:
Levítico 19, 1-2. 17-18 / Salmo 102, 1-4. 8. 10. 12-13 El Señor es bondadoso y compasivo / I Corintios 3, 16-23

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   5, 38-48
    Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
    Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
    Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
    Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
    Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.

MEDITACION
El modelo de los cristianos no puede ser menos que el Señor mismo: «Ustedes serán santos, porque Yo, el Señor su Dios, soy santo» (1L). ¿Cómo actúa Él? «El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas» (Sal). Por eso Jesús se atreve a proponernos: «Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo» (Ev). Pero esto sólo es posible, gracias a que el mismo Dios mora en nosotros: «¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?» (2L). Se trata, entonces de permitir que nos inspire y no bloquear su influencia en lo mejor de nosotros, para, poco a poco acercarnos a la perfección.
El texto del evangelio de este Domingo permite reflexionar y comprender cómo la Palabra no debe ser aplicada automáticamente, de manera fundamentalista, pero la esencia de su mensaje sí.
Veamos.
Jesús este día dice: «si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra». Pero observamos en el relato de Juan acerca de su comparecencia ante el Sumo Sacerdote, que uno de los guardias intempestivamente lo abofetea, ante lo cual no sigue su propia enseñanza y le replica: «Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18,21-23).
Sin embargo, en el proceso de su ejecución, después de sufrir todo tipo de castigo físico y humillaciones, estando clavado en la cruz es capaz de orar: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34), donde sí actuó tal como enseñó cuando dijo: «Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores».
Es que, como decíamos la semana anterior, la Palabra es una orientación, no son órdenes a seguir ciegamente, porque cada circunstancia, cada vida, cada época es diferente una de otra.
El Mahatma Gandhi, quien admiraba a Cristo, pero no se convirtió debido a la hipocresía que vio en países “cristianos”, decía que si se replicaba permanentemente el “ojo por ojo”, el mundo terminaría ciego. Y él, convencido de que lo humano era lo contrario, llevó consecuentemente hasta las últimas consecuencias lo que se llamó la No Violencia Activa, “poniendo la otra mejilla” una y otra vez, ante la represión y la injusticia del Imperio Británico invasor de su país. De esa manera, logró que la India haya sido el único territorio independizado sin recurrir a las armas.
Pero la actitud de resistencia pacífica suya no podía replicarse, por ejemplo, durante la Dictadura chilena. Ahí, bastaba intentar expresar alguna oposición para ser detenido, torturado, y hasta desaparecido.
Claro que, a propósito de esto, debo hacer memoria admirada y agradecida de unos cristianos valientes – a algunos los conocí personalmente-, quienes junto a algunos no creyentes, formaron el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, una agrupación que utilizaba métodos no violentos para denunciar la violencia institucional del régimen. Una imagen característica de ellos era estar tomados de la mano rezando el Padre Nuestro bajo el chorro del lanzaaguas o recibiendo el impacto de los bastonazos de la policía.
Volviendo a lo anterior, me parece importante puntualizar que las enseñanzas de Jesús (y de toda la Biblia) no tienen necesariamente aplicación práctica, así, tal cual como aparecen escritas, por eso hay que intentar descubrir el espíritu que las empapa para comprender cómo se aplican a cada momento que nos toca vivir.
Y, claro, eso –como todo lo importante en la vida- requiere algún esfuerzo: leer, estudiar, dejarse guiar por los más sabios, meditar y orar la Palabra. Si es que de verdad nos interesa la Palabra de Dios y queremos honestamente que ésta sea la guía de nuestra vida.

La meta es desafiantemente hermosa, Señor, pero sabiendo que si nos la pides es porque confías en nosotros y tú mismo nos apoyarás para acercarnos cada vez más a ser «perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo». Que así sea.

Buscando con Paz, Amor y Alegría entender lo que dice el Señor y ponerlo en práctica,

Miguel.

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