30 de mayo de 2014
Viernes de la Sexta Semana de Pascua
Lecturas:
Hechos 18, 9-18 / Salmo 46, 2-7 Dios es el Rey de toda la tierra
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 20-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que ustedes van a llorar y se
van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero
esa tristeza se convertirá en gozo.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente
angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su
dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.
También ustedes ahora están tristes, pero yo
los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquel día
no me harán más preguntas.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Las lecturas de estas semanas van invitando a
celebrar el don del Espíritu Santo que el Padre enviaría en nombre de su Hijo
para acompañar la existencia de nuestra humanidad una vez que él partiera
físicamente.
Donde está presente su Espíritu, se nota por
la alegría.
Recordemos, por ejemplo, el pasaje que relata
la visita de María a su prima embarazada: «Entró en la casa de Zacarías y
saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría
en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita
entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!» (Lc
1,40-42).
Hoy es conveniente mirar los rostros en las
distintas actividades religiosas (de la iglesia que sea). ¿Dónde está la
alegría? ¿Dónde está el Espíritu Santo?
Y en tu caso, en tu relación con Dios, ¿puede
percibirse al Espíritu Santo?
Llénanos del gozo de sentirnos unidos a ti,
por medio de la alegría que nadie nos podrá quitar, tu Espíritu Santo, Señor.
Así sea.
Esperando con Paz,
Amor y Alegría ser inundados por el Espíritu de la Verdad,
Miguel.


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