7 de junio de 2014
Sábado de la Séptima Semana de Pascua
Lecturas:
Hechos 28, 16-20. 30-31
/ Salmo 10, 4-5. 7 Los que son rectos verán tu rostro, Señor
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 19-25
Jesús dijo a Simón Pedro:
"Sígueme". Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que
Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le
había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús:
«Señor, ¿y qué será de este?»
Jesús le respondió: «Si yo quiero que él
quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme.»
Entonces se divulgó entre los hermanos el
rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El
no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?»
Este mismo discípulo es el que da testimonio
de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es
verdadero.
Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se
las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener
los libros que se escribirían.
Palabra del Señor.
En el anuncio del Reino con la propia vida (y
en todo lo que nos corresponda realizar en nuestros trabajos remunerados o en
nuestras responsabilidades cotidianas) uno debiese poner atención a hacerlo lo
mejor posible, como desafío personal de autosuperación y crecimiento personal.
Yo no controlo la forma como desarrollará el
suyo nadie más, por lo que no debiese importarme. Sólo importa ante mi
conciencia (y ante Dios, cuando sea el caso) cuánto esfuerzo puse y las
barreras que logré sortear para llevarlo a cabo.
Que cuando se trate de seguirte, Señor, o
cuando se trate de realizar lo que nos proponemos o lo que necesitan los demás
de nosotros, pongamos lo mejor de lo nuestro siempre y sin preocuparnos de nada
más que del resultado. Así sea.
Intentando
llevar la Buena Noticia a todo lugar y siempre, con entusiasmo, Paz, Amor y
Alegría
Miguel.


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