12 de junio de 2014
Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote
Lecturas:
Isaías 52, 13—53,12
/ Salmo 39, 7-11 Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22, 14-20
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con
los Apóstoles y les dijo: "He deseado ardientemente comer esta Pascua con
ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta
que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios".
Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
"Tomen y compártanla entre ustedes.
Porque les aseguro que desde ahora no beberé
más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios".
Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y
lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por
ustedes. Hagan esto en memoria mía".
Después de la cena hizo lo mismo con la copa,
diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se
derrama por ustedes.
Palabra del Señor.
MEDITACION
La llegada de Jesús a la historia cambió
todos los paradigmas tradicionales de las religiones.
Históricamente, el sacerdote era un funcionario
de la religión oficial dedicado a ofrecer los sacrificios litúrgicos.
La forma de actuar del Galileo mostraba una
disposición permanente de decir: «Aquí
estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad» (Sal).
Y, de esa manera, enseñó que el auténtico sacerdocio era el de quien se
sacrifica a sí mismo por y para los demás: eso lo hace el único Sumo y Eterno
Sacerdote.
Pero quien se haga servidor como él, quien
busca que sus acciones sean de entrega, en memoria suya, se hace parte de su
sacerdocio (cf 1 Pe 2,9) y permite
que siga realizándose su sacrificio de amor al Padre en los hermanos, con lo
que se va realizando su anhelo de que venga a nosotros su Reino, realizándose
su voluntad en la tierra como en el cielo, según él mismo nos enseñó a orar.
Danos, Espíritu Santo santificador, la
fuerza, el ánimo y las capacidades para sumar nuestra vida a la forma como
realizó su misión Jesús. Así sea.
Recibiendo el
Espíritu de la Paz, el Amor y la Alegría, para manifestarlo en bien común,
Miguel.

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