17 de junio de 2014
Martes de la Undécima Semana Durante el Año
Lecturas:
I Reyes 21, 17-29 / Salmo 50, 3-6. 11. 16 Ten piedad, Señor, porque hemos pecado
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu
prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen
por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque
él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e
injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman,
¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan
solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los
paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto
el Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Pareciera que ya no son tiempos de ideales.
De hecho, “idealista” hoy es casi sinónimo de ingenuo, si es que no de imbécil…
Para algunos. Para la cultura dominante. La
que, sabiendo que necesitamos un objetivo que nos mueva en la vida, nos propone
ídolos musicales o deportivos; o algún producto comercial.
Pero la vida sin una utopía es un simple
arrastrarse por el día a día.
Gracias a Dios en la humanidad hay muchas: hay
quienes sienten que deben aportar a salvar este planeta de las actitudes de su
peor depredador: el ser humano; hay quienes piensan que la organización de la
sociedad produce personas enfermas, tristes y carentes de dignidad y buscan
solucionarlo mediante la organización política; hay quienes se motivan por la
idea de rescatar de sus miserias a niños, ancianos, mascotas o quien sea y lo
que sea, sumándose a iniciativas o creando las propias.
Habemos, también, quienes, sin excluirnos de
esas u otras iniciativas necesariamente, le creemos a un hombre que vivió hace
dos milenios, llamado Jesús de Nazaret, que vivió para enseñar que es posible
un nuevo mundo y una nueva humanidad, si logramos cambiar la forma de
relacionarnos que acostumbramos por una más cercana, más humilde y más empática.
Y nos señaló un ideal al respecto: «sean perfectos como es perfecto el
Padre que está en el cielo».
Los ideales no son para abrumarnos, sino para
invitarnos a caminar hacia ellos. ¿Quieres caminar en pos del Reino de Dios?
Que podamos darle a nuestra vida un sentido
trascendente, apoyados en el Padre de la perfección, el Hijo que nos señala el
camino y el Espíritu que le da alas a nuestras iniciativas. Así sea.
Alabando con la
vida al Dios Uno y Trino, fuente de Paz, Amor y Alegría,
Miguel.

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