23 de junio de 2014
Lunes de la Duodécima Semana Durante
el Año
Lecturas:
II Reyes 17, 5-8.13-15.18
/ Salmo 59,
3-5.12-14 Señor, sálvanos con tu poder,
respóndenos
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 1-5
Jesús dijo a sus discípulos:
No juzguen, para no ser juzgados.
Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con
que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está
en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo
puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una
viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás
claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Por qué no debiésemos juzgar, si es
algo que nos sale tan natural?
Todo el tiempo estamos evaluando y
calificando lo que sucede a nuestro alrededor y, de acuerdo a ello, tomamos
decisiones. Es inevitable.
La cuestión para Jesús, como siempre,
tiene que ver con la dignidad humana.
No es justo que una persona quede
clasificada bastando «el criterio con que ustedes juzguen»,
al que, también inevitablemente, le faltarán elementos. Por de pronto algunos
tan fundamentales como la auténtica motivación interna y las experiencias de
vida que la han llevado a tener ese tipo de actitudes.
Eso sólo lo conoce Dios. Por eso, el
juicio sólo le corresponde a Él.
Nosotros debiésemos movernos con
apreciaciones más provisorias.
Al menos, eso querríamos que los otros
hicieran con nosotros, dado el caso. ¿O no?
Que desarrollemos una mucho más exacta
percepción para detectar vigas que pajas, Señor, ya que son ésas las que nos
corresponde remover, principalmente. Así sea.
Alimentados del
único Pan de Vida, que otorga Paz, Amor y Alegría,
Miguel.

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