7 de julio de 2014
Lunes de la Décimo Cuarta Semana
Durante el Año
Lecturas:
Oseas 2, 16-18.21-22
/ Salmo 2-9 El Señor es bondadoso y compasivo
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 18-26
Mientras Jesús les estaba diciendo
estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor,
mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se
levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entonces se le acercó por detrás una
mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de
su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio
vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y
desde ese instante la mujer quedó curada.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús
vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
«Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando
hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y
esta noticia se divulgó por aquella región.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Dos muestras de una fe que va contra
toda lógica.
Dos personas con una esperanza tan
grande que somos incapaces de comprender en nuestros tiempos tecnológicos y
descreídos.
Esto me hace recordar las
desgarradoras imágenes de las “mandas” en los grandes santuarios: gente
sencilla que, de alguna manera, se ha convencido que Dios requiere de ellos su
dolor y su sufrimiento para sanar a alguien muy querido u obtener lo que la
sociedad inicua les niega…
Dando por supuesto que comprendemos como
erróneo pensar que el Padre de Jesús y nuestro, pida o siquiera acepte esos
sacrificios de sus hijos, es destacable rescatar la fe de los sencillos, la que,
como resaltaba el evangelio de ayer, está mucho más cerca (equivocada o no) de
su corazón que nuestras actitudes “sabias y prudentes”, pero muy desconfiadas
de lo que él es (amor; 1 Jn 4,8) y lo que puede hacer (todo; Mt 19,26).
Padre, que revelas tu amor misericordioso
a los humildes, concédenos descender de nuestro orgullo para aprender a vivir
en la confianza. Así sea.
Buscando vivir
con la fe de los sencillos, llenos de Paz, Amor y Alegría por la Buena Noticia
del amor de Dios,
Miguel.


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