1 de julio de 2014
Martes de la Décimotercera Semana
Durante el Año
Lecturas:
Amós 3, 1-8; 4, 11-12
/ Salmo 5, 5-8 Guíame, Señor, por tu justicia
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 23-27
Jesús subió a la barca y sus
discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande,
que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él,
sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»
El les respondió: «¿Por qué tienen
miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y
sobrevino una gran calma.
Los hombres se decían entonces, llenos
de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Así como valiente no es el que no
tiene temor, sino el que logra sobreponerse a un sentimiento tan natural para
ir más allá; tener fe tampoco es no dudar (lo que es consustancial a nuestra
naturaleza), sino encontrar las respuestas a esas preguntas y caminar con ellas
(y con las nuevas dudas y las nuevas respuestas que vayan dándose) en adelante.
El principal enemigo de la valentía y
de la fe es el miedo, que se diferencia del temor en que paraliza.
Y, por cierto, esa parálisis no
permite actuar con valor ni expresar las propias creencias.
Señor, como sabes, creemos, pero, como
también sabes, necesitamos que nos aumentes la fe… y el valor. Así sea.
Con Paz, Amor y
Alegría por reconocer e intentar transmitir con la vida que Jesús es el Hijo
del Dios de la Vida,
Miguel.


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