30 de junio de 2014
Lunes de la Décimotercera Semana
Durante el Año
Lecturas:
Amós 2, 6-10. 13-16
/ Salmo 49, 16-23 Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 18-22
Al verse rodeado de tanta gente, Jesús
mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba
y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: «Los zorros tienen
sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene
dónde reclinar la cabeza.»
Otro de sus discípulos le dijo:
«Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre.»
Pero Jesús le respondió: «Sígueme, y
deja que los muertos entierren a sus muertos.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Me ha tocado conocer a muchas personas
que sienten un gran temor y a otras que
los embarga un sentimiento de frustración consigo mismos/as comprender que
Jesús les ha hablado o les habla a ellos cuando dice «Sígueme»
Los/las agobia la responsabilidad que vislumbran
que implica algo así.
Pero no entienden algo fundamental:
«el Mesías, el Hijo de Dios vivo», como llamó a Jesús ayer Pedro, ha venido al
mundo para que tengamos vida en abundancia (Jn
10,10). Entonces, siempre hay que buscar poner en
ese contexto sus palabras.
Su llamado lo hace desde la convicción
de que quienes no se aferran a lo material, ni a las relaciones enfermizas, se
hacen libres para poder orientar su vida hacia metas más altas, esas que le dan
un sentido de plenitud a su existencia y la de los que lo/la rodean.
Infunde más valentía a nuestra vida,
Señor, y también sabiduría para comprender las implicancias de plenitud que
tienen tus llamadas. Así sea.
Con Paz, Amor y
Alegría por reconocer e intentar transmitir con la vida que Jesús es el Hijo
del Dios de la Vida,
Miguel.

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