17 de agosto de 2013
Sábado de la Décimo Novena Semana Durante el
Año
Lecturas:
Josué 24,
14-29 / Salmo 15, 1-2. 5. 7-8. 11 ¡Tú
eres mi herencia, Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
19, 13-15
Trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara
sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: «Dejen a los
niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos
pertenece a los que son como ellos».
Y
después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Pablo
decía que la avaricia es una forma de idolatría (Col 3,5): con nuestras
acciones y opciones de vida solemos adorar al “dios bienestar material”, que
nos impide mirar al otro como hermano, como inspira el Padre Dios, sino como un
competidor por alcanzar ese estatus.
Por
eso ambos “dioses” son incompatibles (cf Mt 6,24) y se nos invita «dejen de lado los dioses
extraños que hay
en medio de ustedes, e inclinen sus corazones al Señor» (1L).
Los
niños no nacen avaros, ni materialistas, ni preocupados por el futuro económico.
Eso, lamentablemente, se los enseñamos los adultos.
Jesús
había proclamado que «los que tienen el corazón puro […] verán a Dios» (Mt
5,8).
Por eso quiere rodearse de ellos y asegura que es «a
los que son como ellos» que les pertenece el Reino que vino a
inaugurar.
Cada
uno de nosotros puede decir, confiando como el salmista: «Me harás conocer el camino de la vida» (Sal), si purifico mi
mirada haciéndola simple y esperanzada como la de un niño. Danos lo que nos
falta para lograrlo, Señor. Así sea.
Esperando
activamente la herencia del Reino de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.


No hay comentarios:
Publicar un comentario