sábado, 31 de agosto de 2013

¿Qué has hecho tú con los muchos o no tantos talentos que te dio?

31 de agosto de 2013
Sábado de la Vigésimo Primera Semana Durante el Año

Lecturas:
I Tesalonicenses 4, 9-11 / Salmo 97, 1. 7-9 El Señor viene a gobernar a los pueblos con rectitud

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   25, 14-30
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió.
En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.
Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. «Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»
Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: «Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»
Llegó luego el que había recibido un solo talento. «Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!»
Pero el señor le respondió: «Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.
Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Esta parábola referida a una moneda (como el peso o el dólar), el talento, le dio una denominación a las capacidades o aptitudes en general.
Teniendo presente que Jesús no era precisamente amigo del dinero, corresponde preguntarnos qué representarán éstos en el relato de hoy.
Como es una comparación referida al Reino, el proyecto de nueva humanidad que Jesús vino a inaugurar y a difundir, podríamos entenderlo como las capacidades y aptitudes que Dios puso en nosotros –y cómo las desarrollamos- para aportar a que nuestro mundo (el pequeño: familia, trabajo, lugar de estudios, vecindad…; y el grande: la Tierra, la cultura, la Creación) se parezca más a su plan de amor entre todos y para todos.
¿Qué has hecho tú con los muchos o no tantos talentos que te dio?

Sigue enseñándonos y enviándonos maestros, Señor, para comprender cómo aplicar nuestras habilidades y disponibilidades para que venga a nosotros tu Reino. Así sea.

Tratando de entrar por la puerta estrecha que conduce a la secreta Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.


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