«Todo el que se eleva será humillado,
y el que se humilla será elevado»
(Lc
14,11)
Las palabras de
María: «Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó
a los
María es portavoz de
Dios para anunciar esta inversión cuando, en funciones de Madre del Señor (cf.
Lc 1,43), visita a Isabel, madre del profeta escatológico (cf. Lc 1,76) que
salta ya de gozo cuando siente la presencia salvadora del Mesías (cf. Lc
1,41.44). Estrictamente hablando, esta palabra tendría que cantarse en tono de
resurrección, como voz del ángel que, elevado ante la tumba abierta, anuncia el
nuevo nacimiento de la pascua (cf. Mc 16,6-7 par): el Cristo victorioso, triunfador
de la muerte, ha destronado a los poderes del pecado y opresión, elevando a los
hambrientos y humillados de la tierra.
Xabier Pikaza
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