7 de septiembre de 2013
Sábado de la Vigésimo Segunda Semana Durante
el Año
Lecturas:
Colosenses 1, 21-23
/ Salmo 53, 3-4. 6. 8 ¡Dios es mi ayuda!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
6, 1-5
Un
sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban
espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está
permitido en sábado?»
Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él
y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los
panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de
comer a sus compañeros?»
Después les dijo: «El Hijo del hombre es dueño del sábado.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
¿Qué
está “permitido” y qué no lo está?
Para
responder con certeza hay que preguntarse quién tiene autoridad para autorizar
o vedar una acción.
En
lo referente al sábado, si era el día sagrado de los judíos se debía a que la
Escritura lo decretaba: «Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante
seis días trabajarás y harás todas tus tareas; pero el séptimo es día de
descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el
extranjero que reside en tus ciudades» (Ex 20,8-10).
Era
una norma humanizante, para que hubiese, al menos, un día de descanso a la
semana. Sin embargo, los profesionales de la religión la fueron complicando,
agregándole interpretaciones sobre lo que significaba “trabajar”, de tal manera
que hacían casi imposible realizar hasta el más mínimo gesto, sin caer en la
supuesta violación del mandamiento.
Pero, como «El Hijo del hombre es dueño del sábado»,
él viene a poner las cosas en su lugar: a Dios le interesa el bienestar del ser
humano, por lo que si tiene hambre, que coma libremente y con eso no romperá
ninguna norma, sino, por el contrario, hará la voluntad del Dios que es Padre y
nos ama.
Hoy que ha sido convocada por el Papa Francisco una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio, y en el
mundo entero, pidamos al Señor que
no nos dejemos atar por normas humanas y logremos guiarnos por la libertad de
los hijos de Dios, libertad para buscar el bienestar de nuestros hermanos y construir la paz. Así
sea.
Queriendo aceptar
con Paz, Amor y Alegría la invitación a estar entre los últimos, según los
criterios del mundo,
Miguel.

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