jueves, 12 de septiembre de 2013

Cómo actúa alguien que tiene conciencia de ser hijo de Dios

12 de septiembre de 2013
Jueves de la Vigésimo Tercera Semana Durante el Año

Lecturas:
Colosenses 3, 12-17 / Salmo 150, 1-6 ¡Que todos los vivientes alaben al Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   6, 27-36
    Jesús dijo a sus discípulos:
    Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
    Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
    Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
    Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Si realmente creemos que somos hijos de Dios, debemos amar, entender y acoger a esos que no nos aman, «porque él es bueno con los desagradecidos y los malos».
Lo otro, amar a los que sí nos aman, es fácil: cualquiera lo hace. Pero quien tiene conciencia de ser hijo de Dios «vence al mal, haciendo el bien» (Rm 12,21), siguiendo el consejo de Pablo: «Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por Él a Dios Padre» (1L), de manera que cuando nos vean actuar así y sepan que es debido a que nos asumimos como hijos suyos podrá ocurrir «Que todos los seres vivientes alaben al Señor» (Sal).

Guíanos por los caminos a ser misericordiosos como el Padre tuyo y nuestro, Señor. Así sea.

Llenos de Paz, Amor y Alegría por haber hecho la opción por Su Reino, asumiendo sus consecuencias,
Miguel.


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