«Si alguien tiene
cien ovejas y pierde una,
¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo
y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?»
(Lc 15,4)
Una oveja descubrió
un agujero en la cerca y se escabulló a través de él. Estaba feliz de haber
escapado.
Entonces se dio
cuenta de que estaba siendo perseguida por un lobo. Echó a correr y a
correr..., pero el lobo seguía persiguiéndola. Hasta que llegó el pastor, la
salvó y la condujo de nuevo, con todo el cariño, al redil.
Y a pesar de que
todo el mundo le instaba a lo contrario, el pastor se negó a reparar el agujero
de la cerca.
Mamerto Menapace
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