9 de septiembre de 2013
Lunes de la Vigésimo Tercera Semana Durante
el Año
Lecturas:
Colosenses 1, 24—2,
3 / Salmo 61, 6-7. 9 ¡Mi
salvación y mi gloria están en el Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
6, 6-11
Un
sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que
tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente
a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué
acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la
mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos.» El se levantó y
permaneció de pie.
Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el
bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Y dirigiendo una mirada a todos,
dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó sana.
Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían
hacer contra Jesús.
Palabra del Señor.
MEDITACION
«Cristo, en quien
están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (1L), sabía perfectamente
que «está permitido en sábado hacer el
bien o […] salvar una vida». Pero ¿quién podría dudarlo?
Sólo
aquellos que –como lamentablemente también hay algunos en nuestro tiempo- no
ponen en primer lugar la vida y la dignidad humana; aquellos que les anteponen
sus propios intereses, sus ideologías, su bienestar, incluso su religión…
Si
hiciésemos una gran encuesta acerca de la disposición de las personas al
respecto, probablemente ganaría abrumadoramente la opción de que la dignidad y
la vida son prioritarias. Pero, si miramos cómo se estructura nuestra sociedad
y la forma como nos amoldamos a sus injusticias y horrores (manifestados en
desigualdad económica, cesantía, falta de oportunidades, ancianos abandonados,
violencia intrafamiliar, niños abusados…), ¿verdad que nos falta mucho más para
poder decir que nos acercamos a ser una cultura donde el ser humano y sus
necesidades son centrales? ¿qué debiésemos aportar los amigos de Jesús para
corregir esto?
Para
que más personas «confíen en Dios
constantemente [y] desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio»
(Sal), sacude nuestra desidia, Señor y haznos poner en acción
las capacidades que nos has dado para ayudar a corregir lo que está mal en
nuestra sociedad. Así sea.
Llenos de Paz,
Amor y Alegría por haber hecho la opción por Su Reino, asumiendo sus
consecuencias,
Miguel.

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