10 de septiembre de 2013
Martes de la Vigésimo Tercera Semana Durante
el Año
Lecturas:
Colosenses 2, 6-15
/ Salmo 144, 1-2. 8-11 ¡El Señor es bueno con todos!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
6, 12-19
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración
con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos,
a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de
Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás,
Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y
Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al
bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos
y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la
región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades.
Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la
gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Siempre
me ha impresionado la vida de oración de Jesús. Más aún enfrentado al hecho de
que, como muchos, me cuesta hacerme el tiempo para conversar con Dios. Él
siempre encontraba el espacio, porque le parecía importante, pese a que «en él habita corporalmente toda la plenitud
de la divinidad» (1L). Y es en esto también un gran ejemplo
para nosotros.
Otro
aspecto iluminador es que la oración era un requisito para tomar decisiones
trascendentales, como en este caso la elección de los Apóstoles. Pero, además,
de ella proviene su palabra sabia y la «fuerza
que sanaba a todos».
Estamos
lejos de poder decir «Te alabaré, Dios
mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente; día tras día te
bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar» (Sal). Perdón, Señor.
Llenos de Paz,
Amor y Alegría por haber hecho la opción por Su Reino, asumiendo sus
consecuencias,
Miguel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario