miércoles, 23 de octubre de 2013

A mayor cantidad de talentos recibidos, más se puede esperar de nosotros

23 de octubre de 2013
Miércoles de la Vigésimo Novena Domingo Durante el Año

Lecturas:
Romanos 6, 12-18 / Salmo 123, 1-3. 4-8 Nuestra ayuda está en el nombre del Señor

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   12, 39-48
    Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
    Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
    El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
    Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
    El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente.
    Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más».
Palabra del Señor.

MEDITACION
Cierta vez una profesora nos decía que la imagen de la famosa escultura llamada “El Pensador” del francés Auguste Rodin (esa de un hombre ensimismado y sentado que apoya la cabeza en su mano), esa, precisamente, no era la forma de pensar, debido a que elaborar ideas o raciocinio es una actividad dinámica y permanente.
Lo mismo se puede decir del llamado a esperar que hace Jesús: no es un estar preparados de manera estática, como si lo bueno fuese a aparecer mágicamente. Su invitación es más bien a la esperanza fundada en la confianza en quien invita, la que se construye aceptando las motivaciones que él mismo va sembrando a diario en nuestros corazones.
Por eso, «al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más». Porque a nadie se le pide lo que no tiene: el llamado es primero, a encontrar los talentos que hemos recibido en cada ocasión y luego a usarlos.

Por esos talentos desperdiciados, perdón, Señor. Para que desarrollemos generosamente lo que nos has dado, te rogamos, Señor. Y por tantos dones que reconocemos y esos que nos cuesta darnos cuenta, gracias, Señor.

Orando y actuando siempre para que crezcan y se desarrollen la Paz, el Amor y la Alegría

Miguel.

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