17 de octubre de 2013
Jueves de la Vigésimo Octava Semana Durante
el Año
Lecturas:
Romanos 3,
21-30 / Salmo 129, 1-6 ¡En ti se
encuentra la misericordia, Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
11, 47-54
Jesús dijo a los fariseos y a los doctores de la Ley: «¡Ay de ustedes,
que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han
matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos
los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
Por
eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán
y perseguirán a muchos de ellos. Así se pedirá cuenta a esta generación de la
sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del
mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado
entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le
pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay
de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la
ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden.»
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a
acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para
sorprenderlo en alguna afirmación.
Palabra del Señor.
MEDITACION
No
es historia antigua, lamentablemente: aún hoy hay (¿o habemos?) gente que «se han apoderado
de la llave» del gran
y bello misterio de la misericordia de Dios. Y ni entran en ella, ni permiten
–con distintas razones o excusas- que otros puedan acceder a ella.
¿Cuántos
no van a los lugares de oración o no se acercan a los sacramentos, por ejemplo,
debido a que alguien le ha dicho, le ha enseñado o le ha imprecado que, previo
a eso, se debe cumplir con una serie de requisitos que no están fundados en los
evangelios, sino en prejuicios o en llevar al extremo alguna palabra bíblica?
Hay
que cuidar de que la poca o mucha influencia que tengamos sobre otros sólo
sirva para acercar a Dios. Nunca para obstaculizar su contacto.
Porque
tu amor y compasión siempre está disponible para todos nosotros, gracias,
Señor. Porque olvidamos la gratuidad de tu amor, perdón Señor. Para que nuestro
agradecimiento sea efectivo, haciéndonos llevarte hacia los demás, te rogamos,
Señor.
Volviendo una y
otra vez a agradecer al Dios de la Paz, el Amor, la Alegría y la Compasión,
Miguel.


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