«Durante mucho tiempo el juez se negó,
pero después dijo:
'Yo no temo a Dios ni me importan los
hombres, pero como esta viuda me molesta,
le haré justicia para que no venga
continuamente a fastidiarme'"» (Lc 18, 4-5)
Como el juez injusto
tenía un punto débil por donde la viuda le atacó. También el Señor tiene un
punto débil.
--Al Señor le
importan los hombres.
--Al Señor le
importan tanto los hombres, le parece tan maravilloso ser hombre que Él mismo
se ha hecho uno de nosotros.
--le importan tanto
los hombres que ha hecho por cada uno de nosotros lo que sólo un gran amigo
hace por otro y es dar su vida por él.
--al Señor le
importamos tanto que se ha quedado con nosotros hasta el fin de los siglos.
Por eso nos dice
Jesús: “¿Ese Señor os dará largas? ¿Dejará de hacer justicia?”
José María Maruri, SJ. (fragm.)
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