viernes, 18 de octubre de 2013

El reto de preceder al Señor

18 de octubre de 2013
San Lucas, evangelista

Lecturas:
II Timoteo 4, 10-17 / Salmo 144, 10-13. 17-18 ¡Tus santos anuncian la gloria de tu reino, Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   10, 1-9
    El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir.
    Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
    Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!" Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.
    No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes"».
Palabra del Señor.

MEDITACION
En su tiempo Jesús escogió y envió personas «para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir».
Y lo sigue haciendo contigo y conmigo. Porque es necesario que la gente sepa del amor que Dios les tiene; porque su misión es darle plenitud a la vida de todos; porque hay que seguir construyendo el Reino que él vino a inaugurar.
Y porque fuimos creados capaces por el Padre, hemos sido instruidos por el Hijo y somos sustentados en esta labor por el Espíritu Santo, de manera que podemos decir «el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio» (1L)
¿Aceptas el reto?

«Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder» (Sal). Y que aceptemos tu envío a hacerlo en nuestro espacio y más allá aún. Así sea.

Volviendo una y otra vez a agradecer al Dios de la Paz, el Amor, la Alegría y la Compasión,
Miguel.


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