11 de octubre de 2013
Viernes de la Vigésimo Séptima Semana Durante
el Año
Lecturas:
Joel 1,
13-15; 2, 1-2 / Salmo 9, 2-3. 6. 8-9. 16 El Señor gobierna al mundo con justicia
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
11, 15-26
Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían:
«Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los
demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del
cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay
luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha
contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo
expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios
con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de
ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a
los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios
ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas
sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina,
le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El
que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos
en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de
donde salí." Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a
buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al
final, ese hombre se encuentra peor que al principio.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
La
afirmación del Salmo: «el Señor reina
eternamente […] él gobierna al mundo con justicia» puede ser problemática
para muchos. Y para otros derechamente la causa de su falta de fe.
Es
que nuestro planeta parece estar regido más bien por «el Príncipe de los demonios». O, si no fuera así, y Dios es tan bueno, ¿cómo explicar el mal, el hambre, la muerte de los inocentes y tantas lacras más?
Desde
la fe en Jesús, sabemos que todo aquello no es parte del plan del Padre
bondadoso, sino, por el contrario, es lo que ocurre cuando actúa libremente la
voluntad humana contra lo que ha sido impreso en nuestro interior como
semejanza de Dios, que es amor.
Él
interviene cuando tú intervienes, porque desde el momento en que te asumes como
seguidor de Cristo, eres su representante, sus manos, su inteligencia, y su
compasión hacia los demás.
Entonces,
si triunfa la maldad no es porque Dios lo quiera, sino porque los “buenos” (sus
hijos) no están haciendo su trabajo.
Haznos
fieles, responsables, valientes y coherentes hijos tuyos, Señor. Así sea.
Cumpliendo el
deber de intentar vivir como discípulo de Jesús con Paz, Amor y Alegría en el
corazón,
Miguel.

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