8 de octubre de 2013
Martes de la Vigésimo Séptima Semana Durante
el Año
Lecturas:
Jonás 3, 1-10
/ Salmo 129, 1-4. 6-8 ¡Yo pongo mi esperanza en ti, Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en
su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor,
escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a
Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo?
Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por
muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria,
María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Puede
que María haya elegido «la mejor parte, que no le será
quitada», pero también Marta recibió una
importantísima enseñanza ese día, que no tenemos por qué dudar que la acompañó
el resto de su vida.
Pero para que ambas tuviesen la oportunidad
de ser remecidas
por el acontecimiento de Jesús en sus existencias, primero
tuvieron que tener la disposición de acogerlo en su casa.
Hoy,
tú, yo y quien quiera podemos interrumpir la inquietud y agitación cotidianas y
permitir a nuestro corazón que reciba al Señor en sus distintas
manifestaciones: en su Palabra Viva, por medio de la Biblia; en los hermanos,
especialmente los más necesitados, con quienes él se identifica; en la Creación
toda, con sus bellezas y maravillas que exigen nuestro cuidado… En fin, si lo
buscamos, lo encontraremos. Y también transformará nuestra vida.
Que
podamos verte, servirte y amarte en las múltiples formas con que te nos
presentas, Señor. Así sea.
Cumpliendo el
deber de intentar vivir como discípulo de Jesús con Paz, Amor y Alegría en el
corazón,
Miguel.


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