La transformación
cristiana es producto de un encuentro con Jesús más que de un voluntarismo
ético. Es más, podemos sospechar de las personas piadosas cuya vida no se
siente sacudida y necesitada de decisiones radicales. Lo que resulta curioso es
el campo elegido por Zaqueo (y por Lucas) para tomar esas decisiones radicales:
el de la riqueza.
Zaqueo no toma decisiones
tan sanas como acudir al templo con más frecuencia, o acercarse arrepentido a
los líderes religiosos, o estudiar a fondo la Ley y sus preceptos. Las
decisiones que brotan cuando Jesús entra a fondo en su casa tienen que ver con
la riqueza y con una aproximación a los pobres. ¡Ese es el lugar de
discernimiento de la sinceridad de su conversión! Y Jesús parece ratificarlo
cuando, después de escuchar las decisiones de Zaqueo, exclama: "Hoy ha
sido la salvación de esta casa". Alguno de nosotros a lo mejor hubiera
tenido la tentación de acusar a Zaqueo de temporalismo. De poner la conversión
a nivel de los bienes materiales. Jesús es mucho más profundo que nosotros. Y
sabe que compartir lo material es un problema espiritual en el que se reconoce
a Dios como Padre de todos los hombres.
Y uno no puede por
menos de recordar el desenlace de un episodio paralelo en Lc 18. 18-25, en que
un hombre observante y muy piadoso, que había cumplido la Ley desde joven, se
puso muy triste y volvió la espalda sin seguir a Jesús "porque era muy
rico", suscitando el comentario del Maestro: "¡Con qué dificultad
entran los ricos en el Reino de Dios!".
Jesús M. Alemany

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