4 de noviembre de 2013
Lunes de la Trigésimo Primera Semana Durante
el Año
Lecturas:
Romanos 11,
29-36 / Salmo 68, 30-31. 33-34. 36-37 ¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
14, 1. 12-14
Un
sábado, Jesús entró a comer en casa de unos de los principales fariseos. Ellos
lo observaban atentamente.
Jesús dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena,
no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los
vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu
recompensa.
Al
contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los
paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu
recompensa en la resurrección de los justos!»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Dar
sin esperar nada a cambio es una de esas actitudes que todos alaban, a la que
todos aspiran, pero que cuestan demasiado llevarlas a cabo.
Jesús,
que conoce perfectamente la naturaleza humana, quiere convencernos de que nos
conviene, para alimentar de gozo nuestra alma, vencer el veneno del egoísmo y
actuar generosamente.
Y,
como si fuera poco, además hace florecer en el alma de los demás la esperanza
en que el amor no sólo es posible, sino creíble, al verlo en los seguidores de
Jesús.
Que
seamos como tú, Señor, que invitas a tu Reino «a los pobres, a los lisiados, a
los paralíticos, a los ciegos» y a todo aquel que necesita de ti, es decir
todos, Así sea.
Con Paz, Amor y
Alegría para aprender de la compasión y cercanía del Señor hacia los demás,
Miguel.

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