martes, 5 de noviembre de 2013

La porfiada invitación a la fiesta del Reino

5 de noviembre de 2013
Martes de la Trigésimo Primera Semana Durante el Año

Lecturas:
Romanos 12, 5-16 / Salmo 130, 1-3 ¡Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   14, 1. 15-24
    Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos.
    Uno de los invitados le dijo: «¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!»
    Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: "Vengan, todo está preparado." Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: "Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes." El segundo dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes". Y un tercero respondió: "Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir."
    A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: "Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos".
    Volvió el sirviente y dijo: "Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar".
    El señor le respondió: "Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena"».
Palabra del Señor.

MEDITACION

Sin cesar, incansablemente, indiscriminada y porfiadamente, Dios envía emisarios (los cristianos) a «los caminos y a lo largo de los cercos [a insistir] a la gente para que entre» a participar del banquete del Reino. Fiesta que se hace vivencia diaria cuando recordamos que «formamos un solo Cuerpo en Cristo» (1L), por lo que nos debemos relacionar fraternal y servicialmente, poniéndonos «a la altura de los más humildes» (1L).
Entonces el recordatorio, para todo/a aquel/la que sea amigo de Jesús, es triple: a sentirse enviados a insistir a todos los demás en esta invitación; a recordar que somos todos parte del cuerpo llamado humanidad, por lo que nos debemos relacionar como hermanos; y a servir humildemente en su Nombre.

Grandes tareas nos confías, Señor, pero no nos dejas solos en ellas, ya que nos inspiras, nos guías y nos alientas en ese caminar. Gracias, Señor.

Con Paz, Amor y Alegría para aprender de la compasión y cercanía del Señor hacia los demás,
Miguel.


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