6 de noviembre de 2013
Miércoles de la Trigésimo Primera Semana
Durante el Año
Lecturas:
Romanos 13,
8-10 / Salmo 111, 1-2. 4-5. 9 Feliz
el que se compadece y da prestado
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
14, 25-33
Junto
con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que
venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus
hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi
discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a
calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez
puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él,
diciendo: «Éste comenzó a edificar y no pudo terminar».
¿Y
qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si
con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por
el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para
negociar la paz.
De
la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no
puede ser mi discípulo.
Palabra del Señor.
MEDITACION
Siempre
me llamó la atención cuando se hablaba de “civilización cristiana occidental” y
se referían a una cultura al menos indiferente de unos por otros. O cuando
hablaban de una guerra en el Líbano en que uno de los bandos era “cristiano”.
Después ya no me asombraba, sólo me causaba indignación oír a dictadores y
otros asesinos identificarse a sí mismos como cristianos. Y, peor aún, que
hubiese (y sigue habiendo) líderes de Iglesias que los tolerasen.
Jesús,
como nos recuerda el evangelio de hoy, era infinitamente más exigente con
quienes querían ser sus discípulos.
Una
antigua norma decía «No pronunciarás en vano el nombre del Señor» (Dt 5,11), es
decir no se debe usar sin agregarle el contenido que le corresponde. Por lo
tanto, está bien llamarte a ti mismo/a cristiano/a, pero eso implica hacer el
esfuerzo de actuar como tal.
Que
nuestra vida, nuestras palabras y nuestro actuar cotidiano revelen algo de la
buena humanidad que brota de ser discípulos tuyos, Señor. Así sea.
Con Paz, Amor y
Alegría para aprender de la compasión y cercanía del Señor hacia los demás,
Miguel.


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