Jesús les dijo:
"Eso que contempláis llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra.
Todo será destruido". Símbolo de la fragilidad, de la caducidad de las más
hermosas obras humanas.
Los más bellos
edificios del hombre se construyen sobre las ruinas de otros edificios
destruidos. En ese
mismo lugar ya habían estado en otro tiempo otras dos
maravillas: el Templo construido por Salomón, hacia el año 1.000 antes de
Jesucristo, y destruido por Nabucodonosor en 586... luego el Templo construido
por Zorobabel, cuya primera piedra había sido colocada en 516... El Templo
contemporáneo de Jesús, será destruido unos años más tarde por Tito, en 70 d.
de J.C... para ser reemplazado en 687 por la Mezquita de Omar, que continúa en
el mismo sitio.
Lejos de mezclarse a
las voces admirativas de sus discípulos, Jesús hace una predicción de
desgracia, en el más tradicional estilo de los profetas (Miqueas 3, 12;
Jeremías, 7, 1-15; 26, 1-19; Ezequiel, capítulos del 8 al 11)
Medito sobre la gran
fragilidad de todas las cosas... sobre «mi» fragilidad... sobre la brevedad de
la belleza, de la vida...
Hay que saber mirar
de frente esa realidad, siguiendo la invitación de Jesús: «todo será
destruido».
Noel Quesson

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