El Ángel entró en su casa y la
saludó, diciendo:
"¡Alégrate!, llena de
gracia, el Señor está contigo".
(Lc 1,28)
Un ángel de primer
orden fue enviado desde el cielo a decirle a la Theotókos: ¡Alégrate! Y lleno
de admiración al ver que os encarnabais, Señor, al son de esta palabra
inmaterial, estaba ante ella exclamando:
¡Alégrate, tú, por
quien resplandecerá la alegría!
¡Alégrate, tú, por
quien se acabará la maldición!
¡Alégrate, tú, por
quien Adán se levanta de su caída!
¡Alégrate, tú, que
enjugas las lágrimas de Eva!
¡Alégrate, cima
inaccesible al pensamiento humano!
¡Alégrate, abismo
impenetrable aun a los ojos de los ángeles!
¡Alégrate, porque tú
eres el trono del gran Rey!
¡Alégrate, porque tú
llevas en tu seno a aquel que sostiene todas las cosas!
¡Alégrate, Estrella
mensajera del Sol!
¡Alégrate, Seno de
la divina encarnación!
¡Alégrate, tú, por
quien se renueva la creación!
¡Alégrate, tú, por
quien yen quien es adorado el Creador!
¡Alégrate, Esposa no
desposada! ¡Virgen!
Romano el Melode (s.VI-VII)

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