sábado, 7 de diciembre de 2013

Roguemos para que «el dueño de los sembrados» nos impulse a evangelizar

7 de diciembre de 2013
Sábado de la Primera Semana de Adviento

Lecturas:
Isaías 30, 19-21.23-36 / Salmo 146, 1-6 ¡Felices los que esperan en el Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   9, 35—10, 1.5-8
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
«La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:
«Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.»
Palabra del Señor.

MEDITACION

Jesús miró y sigue mirando con compasión a la multitud de los pueblos fatigada y abatida «como ovejas que no tienen pastor» y continúa invitando a rogar para que más personas –como tú y yo- sientan que el Padre-dueño de los sembrados quiere que sintamos que “si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!»” (Papa Francisco. Evangelii Gaudium N° 49).

Impulsa nuestras ganas de serte fieles, Señor, para dar gratuitamente lo que con abundancia y gratuitamente nos has dado tú: compasión, amor, esperanza, auxilio y mucho más. Así sea.

Con un espíritu prevenido para acoger el Reino de Paz, Amor y Alegría que anuncia el Señor,

Miguel.

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