9 de diciembre de 2013
Lunes de la Segunda Semana de Adviento
Lecturas:
Isaías 35, 1-10 / Salmo 84, 9-14 Ahí está nuestro Dios, viene a salvarnos
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
5, 17-26
Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre
los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las
regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder
para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre
una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. Como no
sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y,
desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo
pusieron delante de Jesús.
Al ver su fe, Jesús le dijo: «Hombre, tus
pecados te son perdonados.»
Los escribas y los fariseos comenzaron a
preguntarse: «¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados,
sino sólo Dios?» Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «¿Qué es lo
que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están
perdonados", o "Levántate y camina"? Para que ustedes sepan que
el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo
al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa.»
Inmediatamente se levantó a la vista de
todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron
llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos
visto cosas maravillosas.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
A
Jesús «La fuerza del Señor le daba poder para curar».
De esa manera, y por su intermedio, hacia posible que los que sufrían sintiesen
que «Su salvación está muy cerca de sus
fieles» (Sal).
A una escala más cercana a tu vida, tú
también has recibido el poder de vencer la indiferencia, sufrir con el dolor
(físico, síquico, material, emocional…) de los demás y buscar hacerles el bien
que esté a tu alcance.
Así,
para ellos, sigue siendo vigente la exhortación: «¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios!» (1L)… quien actúa siempre
a través de los hombres y mujeres de buen corazón, que se dejan motivar por su
Espíritu de amor.
Que
sepamos resistir las barreras que pretenden impedir que desatemos toda la
capacidad de solidaridad y fraternidad que has inculcado en nosotros, Señor.
Así sea.
Llenos de la
gracia del Reino de la Paz, el Amor y la Alegría que hacemos más cercano cada
día cuando amamos,
Miguel.


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