21 de diciembre de 2013
Sábado de la Tercera Semana de Adviento
Lecturas:
Cantar 2, 8-14
/ Salmo 32, 2-3. 11-12.
20-21 ¡Aclamen, justos, al Señor!
EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
1, 39-45
María partió y fue sin demora a un pueblo de
la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a
Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su
seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor
venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte
del Señor.»
Palabra del Señor.
MEDITACION
Cuando
María parte «sin demora»,
es decir inmediatamente después que el Ángel le hizo saber que su prima ya
mayor también estaba embarazada, se desata una ola de gozo: «el niño saltó de alegría en su seno»;
Isabel se «llena del Espíritu Santo»,
la alegría de Dios; y María es
reconocida «Feliz
de ti por haber creído»…
Este
día, tradicionalmente se considera que comienza el verano: tiempo de disfrute
del descanso y de la vida familiar, tiempo de alegría, entonces, por eso
recordemos –y si, por error o si no estaba en nuestro conocimiento, sepamos-
que la alegría es propia del plan de Dios: cuando somos felices, se hace su
voluntad y Él mismo es feliz.
Eso
nos enseñó Jesús: el cielo se alegra cuando uno solo se convierte (Lc
15,7),
el primer milagro de Jesús se realiza en una fiesta (Jn
2) y la
imagen que nos han dado del fin de los tiempos son de un banquete (Ap
19).
Seamos
felices, ayudemos a otros a ser felices: vivamos el proyecto de Dios para
nuestra humanidad.
Que
miremos la vida desde tu perspectiva, la del gozo de existir y que ella se
distribuya «sin demora», tal como lo
hizo María, hacia los demás. Así sea.
Reflejando la Paz,
el Amor y la Alegría de experimentar la cercanía de Dios,
Miguel.


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